En todas las democracias del mundo, los ciudadanos entienden
que la manera de resolver cualquier problema, sean estos: político, social o
económico, es a través del voto; que los ciudadanos en las urnas decidan. Pero
en estos últimos años en Venezuela ha dejado de ser así, entre otras cosas por
el ventajismo del gobierno, por la falta de un árbitro creíble o por el
debilitamiento en las instituciones del estado; lo que ha llevado a un sector
de la oposición a reavivar la antipolítica, el abstencionismo y los atajos como
la famosa “salida”.
Grandes han sido los debates que se han dado en estos tiempos
de “revolución” acerca del voto, unos a favor otros en contra, pero en este
país donde la memoria de los ciudadanos es muy corta es preciso resaltar a los
líderes que han sido coherentes en su discurso. Este es el caso de Julio
Borges, un muchacho que en un año de conflictos en nuestro país como lo fue
1992, decide junto a otros jóvenes formar una asociación civil que luego
pensado en transformar al país y fiel creyente del voto lo hacen un partido
político, denominado Primero Justicia, en ese año queda electo diputado a la
Asamblea Nacional, para el período 2001 – 2006.
En el 2005 la oposición venezolana decide abstenerse a
participar en el proceso electoral parlamentario, acción abstencionista
liderizada en aquel entonces por Henry Ramos Allup, pero que Julio Borges
siendo incluso indisciplinado con la decisión tomada, fue públicamente a su
centro de votación, y votó. En ese momento fue víctima de todo tipo de descalificativos
como: traidor, vende patria, colaboracionista, gobiernero, entre otros. Julio
como fiel demócrata creyó en el voto y lo juzgaron, a la final todo el país
reconoce que no haber participado en esa elección fue un grave error.
En el 2006 contábamos con una oposición debilitada, un
pequeño porcentaje de venezolanos creía en el voto para buscar nuevos caminos,
pues Julio si, tanto así que se postuló para las elecciones presidenciales de
ese año, donde por el método de encuestas se decidió por la candidatura de
Rosales. Su lucha para reivindicar el voto siguió, quedando electo diputado a
la AN por el estado Miranda para el período 2011 – 2016.
Le ha tocado a Julio Borges tomar el camino más difícil, el camino
de la verdad y la coherencia, mientras otros toman el camino fácil de decir lo
que la gente quiere escuchar. En ese camino difícil lo acompañó Henrique
Capriles, quien también ha cacareado la importancia que tiene el voto para
salir de la crisis, mucha gente aun los critica. Julio siempre tuvo la razón y el
tiempo se la dio, hoy todos los venezolanos celebramos la victoria del pasado
6D donde obtuvimos la mayoría calificada en la AN, pero también debemos estar
orgullosos de tener líderes de la talla de Borges. Por tal motivo me atreví a
escribir este artículo, porque hay que rendir honor a quien honor merece.

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